La soberanía tecnológica (o digital) es la capacidad de un Estado, región o comunidad para controlar de forma independiente sus infraestructuras digitales, datos, software y hardware. Su objetivo es evitar la dependencia de proveedores extranjeros, garantizando la seguridad nacional y protegiendo los valores democráticos y la privacidad de los ciudadanos. El concepto se sostiene sobre cuatro pilares fundamentales: Independencia en Infraestructuras: Control sobre las redes de telecomunicaciones, centros de datos (servidores) y tecnologías clave como la Inteligencia Artificial (IA) y los semiconductores. ¿Cómo estamos y qué podemos esperar a futuro?