El otro día quise abrir un frasco de mermelada y le di tan fuerte que me quedé con la tapa. El frasco se cayó y me pegó en el dedo gordo del pie, me lo quebró. Yo, del dolor, pegué un salto y, con la cabeza, le pegué a la puerta del microondas que estaba abierta y la rompí también. En definitiva, no pude comer tostadas.
Un día sin igual - Martes 5 de Mayo, 2026