La presidenta ha realineado estrategia y objetivos. Ya tiene una operación mediática con Luisa María Alcalde, que lo hace bien. Y tiene a los ministros de la Corte, que van a operar la justicia a su favor. Sheinbaum puede hacer de esto el resto de su sexenio y ahí ella florece; no necesita a AMLO para gritar el que no salte es yankee. El problema son las consecuencias: hay un general retirado que, pase lo que pase, contará muchas cosas que se harán públicas. También es importante el cambio en el humor social de una manera muy evidente. La mayoría, incluyendo morenistas, cree que el partido tiene nexos con el narcotráfico. Lo que la presidenta ha dicho es que Rocha bien vale una misa. Lo grave es la omisión de hacerse cargo de las víctimas. El cálculo es que les alcanza para mantener su voto duro, macizo, mantener la mayoría de las gubernaturas y la mayoría legislativa en San Lázaro. Y si en el TMEC se atora, pues cada quién se queda con sus canicas.
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