La cultura actúa muchas veces donde la política fracasa. En este episodio exploramos el llamado “soft power” o poder blando: la capacidad de un país, una industria o un artista para influir a través de símbolos, relatos y emociones más que mediante la fuerza o la diplomacia tradicional. El reciente acercamiento entre España y México a través de exposiciones de arte, el impacto global de Hollywood, el auge del K-pop o el fenómeno Bad Bunny muestran cómo la cultura puede mediar conflictos, construir reputaciones y redefinir la imagen internacional de un país.
Las plataformas digitales concentran buena parte de los beneficios económicos, mientras gobiernos y empresas utilizan la cultura como una herramienta de influencia en un contexto marcado por intereses comerciales, censura y disputas políticas. Desde Puerto Rico hasta Corea del Sur, pasando por China, Francia y Estados Unidos, Ana Marcos y Jimena Marcos analizan con los periodistas David Marcial, desde Ciudad de México, y María Porcel, desde Los Ángeles, cómo canciones, series, películas y artistas influyen en la percepción del mundo y en nuestras propias ideas, a veces sin que seamos plenamente conscientes de ello.